Raras leyendas cortas La roca de la sabiduría

Un explorador estaba obsesionado con encontrar la Roca de la Sabiduría, misma que de acuerdo a las raras leyendas cortas que aquel hombre había escuchado, le otorgaría el conocimiento completo del universo a su poseedor.

Buscando en bibliotecas antiguas, pudo hallar un mapa en el que figuraba una ruta muy escarpada. Es decir, primeramente tenía que viajar en globo, luego trasladarse en lancha y finalmente en caballo hasta llegar a una pirámide que se encontraba en lo más profundo de la selva brasileña.

Algunos de sus amigos le advirtieron que desistiera de esta aventura, ya que a lo mejor esa crónica era solamente un mito y que podía poner en riesgo su salud si continuaba con sus planes de encontrar la famosa roca.

A pesar de las recomendaciones, el arqueólogo se armó de valor y un día se decidió a seguir la ruta marcada en el mapa. El trayecto en globo fue sencillo. Posteriormente, al subirse en la lancha casi pierde la vida pues tuvo que enfrentarse a los rápidos de un gigantesco río.

Al final llegó a la aldea en donde debía adquirir un caballo y para continuar el pasaje. Cabalgó orientándose con su brújula hasta que vio que delante de él se alzaba un monumento de piedra de forma piramidal.

La entrada de la pirámide estaba cubierta por musgo y otro tipo de plantas. El explorador las retiró y se adentró en el monumento. Utilizando una interna muy potente fue avanzando hasta el centro donde se hallaba una columna en donde descansaba la piedra de la sabiduría.

Se aproximó hacia ella y cuando por fin la pudo tocar con sus manos, se dio cuenta que si la movía de ahí, la estructura se vendría abajo irremediablemente.

Entonces optó por dar media vuelta, salir del lugar y contarles a sus conocidos que efectivamente aquella historia únicamente fue una leyenda corta inventada por los pueblos indígenas de la región.

Leyenda de terror El baño de la secundaria

Los niños y adolescentes sobre todo en esta época es difícil que se espanten con una leyenda de terror, pues debido a que están expuestos al constante contenido sangriento en la radio y la televisión, se encuentran de cierta manera insensibilizados y cuando una persona les cuenta una historia de horror la mayoría de las veces sonríen en lugar de asustarse.

El relato que estoy a punto de escribir sucedió hace no mucho tiempo en una secundaria rural. En ese lugar, no muchos jóvenes acudían con regularidad a las clases debido a que tenían que dedicar la mayor parte de su tiempo a realizar otras labores.

Sin embargo, los pocos que podían cultivarse dentro de las aulas, asistían a la secundaria Johnson, una gran construcción con varios salones y un enorme patio en donde se podían llevar a cabo actividades deportivas.

Los chicos a menudo se quejaban alegando que sus profesores no les ponían la atención necesaria. Más de una vez, el inspector de zona fue a las instalaciones con el fin de cerciorarse de que estas acusaciones fueran ciertas. No obstante, jamás encontraba alguna irregularidad.

Los cursos continuaron por años hasta que un día una alumna salió corriendo del baño de damas con dirección al cubículo de la directora.

La directora le preguntó a la joven que fue lo que le ocurrió, a lo que ella contestó con la voz quebrantada.

– Una chica está sangrando en el baño. Yo me encontraba lavándome las manos y de pronto vi reflejado en el espejo como salió un chorro de sangre de uno de los sanitarios.

La directora mandó a los de la enfermería al baño para tratar de socorrer a la joven herida, más cuando llegaron ya era tarde pues la muchacha había fallecido.

Debido a los acontecimientos, el ciclo escolar tuvo que suspenderse por un mes. No obstante, después de ese tiempo las clases volvieron a la normalidad.

A pesar de ello las muchachas del plantel ya no querían ir solas al baño, pues aseguraban que si lo hacían de ese modo, podían escuchar el llanto de la joven que se quitó la vida ahí mismo.

La directora quiso acallar esos rumores e historias de terror de una vez por todas, por lo que una tarde llevó una cámara de vídeo al baño de las niñas, la colocó en un sitio en donde pudiera grabar claramente el sanitario en donde había muerto la alumna hacía poco más de un mes.

Se encerró en ese cuarto y esperó de pie a que la voz lastimera se hiciera presente. Los minutos pasaron y la directora nunca más salió de ahí. Fue encontrada asfixiada, por uno de los empleados de mantenimiento.

Quienes lograron revisar el videotape dijeron que en el minuto nueve de la grabación se pudo escuchar una voz que preguntó:

– ¿Qué color prefieres, rojo o azul?

Posteriormente se escuchó la voz de la directora quien eligió la segunda opción.

Luego de esto, se llegó a la conclusión de que la muerte de la muchacha y de la rectora estaban relacionadas con lo que parecía ser un fantasma, el cual les daba a elegir la forma de morir a sus víctimas. Azul era por ahorcamiento y Rojo era desangrándolas.